Toda mi vida he escuchado como la gente se queja de lo mucho "que ladraba el perro" la noche anterior, pero nunca lo había entendido, nunca había tenido que pararme a gritarle "Cállate" a un perro en medio de la noche, y después lanzarle agua, hasta anoche (más bien esta madrugada, pero es igual).
Al fin experimenté por primera vez en toda mi vida lo que se siente que te despierten los aullidos y ladridos a la luna de un perro, ese perro fue Nestea.
Al fin logré salir del enredo que había hecho con la sábana, vi que eran las 4:49 a.m. en el microondas y me asomé por la ventana a ver cuál era el perro que hacía ese ruido, y para mi sorpresa era Nestea, el perro del que yo hablo bien, lo defiendo de mi tío Enrique para que no le haga uno de sus "cambios de residencia", ¡y ahora me hace esto! Le grité "cállate" una vez, me vio y se calló, a los cinco minutos, cuando estaba peleando con mis pensamientos para que me dejaran dormir, empezó a aullar otra vez, me asomé otra vez, le grite "cállate" por segunda vez y volví a la cama, cuando ya estaba ganándole la partida a mi mente, en esa etapa en que uno sueña que se cae, escucho a Nestea aullar otra vez, eso ya era el colmo, me paré decidida a lanzarle encima una taza con agua (el agua nada más, la taza no), lo hice y regresé muy tranquila a mi cama, pensando "Ahora sí voy a poder dormir, y si ese perro me despierta otra vez...", creo que me paré otras dos veces a gritarle que se callara, pero esas dos veces no estaba tan tranquila, le grité hasta el mal del que se iba a morir: muerto a patadas por mí si seguía ladrando y chillando y creo que la amenaza funcionó, al final logré dormir, aunque no puedo hablar por el resto de la calle...