En sólo doce horas (son las 6:53 p.m.) estaré mirando a los lados, pensando "no quiero estar aquí". ¿Dónde voy a estar? Bueno, voy a parecer una niña que va por primera vez al pre escolar, pero lo que me da tanto miedo es el colegio nuevo, porque tiene uniformes diferentes a los de mi antiguo colegio, no tengo mi suéter azul porque se lo presté a Milagros y no me lo ha devuelto, y sé que voy a ver a una persona que me cae muy mal: Rafael "Puito" (es un Giuseppe, sólo que éste tiene un animal muerto en la cabeza), y me da miedo que haga una campaña en mi contra, algo así como "Odien a Samara" (soy paranoica, sí).
Creo que voy a extrañar el colegio anterior, porque a pesar de lo mucho que me quejaba, me gustaba. Estaba acostumbrada a quejarme, me sentía cómoda quejándome de la cantinera que me decía que yo odio a los hombres, o que estoy muerta por dentro; me gustaba quejarme de mis estúpidos compañeros, que eran estúpidos, pero por lo menos era una estupidez conocida, y ahora no voy a poder decir que la directora puede hablar tanto tiempo como Chávez.